¿Pero qué dice el Papa? (o sobre lo que dicen que dice el Papa)
"El Papa revolucionario". Así llamaron a S.S. Francisco ayer en un telediario. ¿Argumentos a favor? Por lo visto, el Motu proprio (no sobran "rr", es que se escribe así) publicado por el Santo Padre que ha sido una auténtica revolución. Sin embargo, el que piense que el divorcio ha llegado a la Iglesia Católica, se equivoca. La nulidad matrimonial siempre ha existido en ella. De hecho, la nulidad matrimonial consiste en demostrar, mediante un proceso jurídico actualmente, que en la ceremonia celebrada no se contrajo matrimonio por haber una causa de nulidad que habría hecho que ese matrimonio no hubiera sido válido. Es decir, en el caso de que se conceda una nulidad matrimonial lo que ocurre es que se está declarando que ese matrimonio no fue válido (nunca se produjo aunque se celebrara la ceremonia), y por tanto, no es un vínculo indisoluble y por tanto, no hubo sacramento. NO ES UN DIVORCIO. Yo no soy experto en temas jurídicos, pero por lo que sé puedo llegar a esta conclusión. Sin embargo, hay quien piensa que el Papa ha declarado otra cosa. Lo que el Papa ha hecho en los dos documentos (uno para la reforma del Código de Derecho Canónico para la Iglesia Latina y otro para el Código de Derecho Canónico de las Iglesias Orientales) son, en definitiva, una serie de directrices y de reformas de ambos Códigos para que el proceso canónico para las causas de declaración de nulidad matrimonial sea más rápido. En mi opinión, esta reforma sí era urgente, por el hecho de que un proceso de nulidad matrimonial no es un proceso agradable para aquellos que solicitan que se abra el proceso, y al fin y al cabo la reforma lo que hace es simplificar el proceso jurídico, aunque sin olvidar que es un proceso jurídico por "la necessità di tutelare in massimo grado la verità del sacro vincolo" (MIDI). Es decir, que el vínculo sigue siendo igual de indisoluble e igual de sólido que ayer, pero la reforma intenta que en el proceso por el que se demuestra que ese vínculo nunca existió en los casos en que realmente haya sido así, sea lo más breve y sencillo posible por el bien de las personas que solicitan el proceso. A partir de aquí, todo es debate de tertulianos de la tele. "Divorcios a la católica", "el Papa admite el divorcio", "divorcios gratuitos en la Iglesia" (de la gratuidad del proceso no digo nada. Los abogados y el tribunal que llevan adelante dicho proceso tendrán que seguir viviendo y seguir teniendo un sueldo; sin embargo, yo no tengo nada que decir acerca de la procedencia de ese dinero ni sobre quién debe pagarlo)... Todo esto no dejan de ser posibles titulares que intentan encauzar la mirada del que los recibe hacia donde quiere el que inventa el titular.
Otro de los temas que trajeron a colación fue el de la disposición del Papa de que cualquier sacerdote durante el Año de la Misericordia que comenzará en diciembre podrá perdonar el pecado del aborto, hasta ahora reservado al Obispo y al penitencial designado por él. Esta medida, que intenta acercar la misericordia de Dios en el Sacramento de la Reconciliación para aquellas personas que hayan cometido o hayan sido cómplices en el pecado del aborto, se presentó diciendo que el Papa ha dicho "que se podrá perdonar el pecado del aborto". Que yo sepa, antes del Papa Francisco ya se podía perdonar dicho pecado. Incluso titulares como "El Papa ordena perdonar el pecado del aborto durante el Año Jubileo" y otros que, haciendo mención al tema, pretenden transmitir una imagen u otra del Pontífice. Además, todo esto se dice aludiendo a la frase del Papa que dice que "el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido". Me alegro de decir que el pecado del aborto ya puede ser perdonado, no hay que esperar al Año jubilar para ello. Y que la frase dicha por el Papa era doctrina de la Iglesia antes del Papa Francisco. Ahora, si la dice el "Papa que mola"... la cosa cambia.
¿Por qué digo todo esto? ¿Acaso estoy en contra del Papa Francisco? ¿Me molesta que se tenga tan buena imagen de él? Todo lo contrario. Digo todo esto porque me da la impresión de que para mucha gente el Papa es quien los medios de comunicación quieren que sea. Al fin y al cabo, el Papa es quien tiene que ser y sabe muy bien de Quién procede su autoridad. Que él por su manera de ser y por la gracia recibida sea testimonio vivo de caridad, que por sus gestos se deje ver como el "servus servorum Dei" con mayor facilidad o que por su espontaneidad nos sorprenda a todos son cosas que están haciendo mucho bien a la Iglesia a través de su persona. La sensibilidad para con los que sufren y la clarividencia de cara a la administración de la misericordia en asuntos ya sean sacramentales o jurídicos es un bien para la Iglesia y para el mundo. Sin embargo, la imagen hecha del Papa Francisco puede hacer que nos quedemos con la persona y olvidemos a quién representa. Mucha gente se preguntará qué hace una persona como él, según la imagen que de él se nos transmite, al frente de una "organización" como la Iglesia Católica en vez de estar en una ONG. Nada más lejos de la realidad. El Papa Francisco es un hombre de Dios, y toda imagen que se dibuje de él como algo contrario a Cristo y al Evangelio anunciado por Él es errónea. Y porque es un hombre de Dios, hace lo que hace y dice lo que dice; a veces más espontáneamente, otras de manera más elaborada (véase por ejemplo el discurso del Santo Padre en loa clausura de la III Asamblea General extraordinaria del Sínodo de los Obispos). Por otro lado, recordando al Papa Benedicto XVI creo que poca gente sabe lo que hizo o lo que dijo (y decir, decía muy bien) pero mucha gente tiene la imagen de él del "Papa serio" "el Papa alemán" o incluso se llegó a oír "el Papa nazi". Seguramente, los que tenían esta visión de él no sabrán nada acerca de lo que dijo o lo que hizo, pero parece ser que eso no era importante.
Por eso, se me ocurriría decir que antes de dar crédito a titulares o "frases molonas" acerca de lo que ha dicho o no ha dicho el Papa, intentemos contrastarlo con lo que realmente sucede, porque de lo contrario en honor a la verdad... solo la estaremos deformando. Extenderemos visiones erróneas o imágenes fraudulentas de lo que sucede, que si bien no son mentira, tampoco son verdad. Ayudaremos a deformar la "pseudo-realidad" que se nos transmite y luego, el golpe con la "realidad real" será más fuerte si cabe. Seamos honestos, y si bien no podemos controlar los medios de comunicación que nos transmiten la información, intentemos contrastarla antes de difundirla (y a poder ser, con gente que piense de manera distinta a la nuestra).
Y para acabar, una frase atribuída a Thomas Carlyle:
"El periodismo es grande. Cada periodista ¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?"
Comentarios
Publicar un comentario