No me dejan cambiar mi foto de perfil
Lo siento. Es así. No me dejan cambiar mi foto de perfil para poner el filtro de la bandera de Francia. Puede que el que lee se pregunté acerca de quién no me deja hacerlo. ¿Facebook? No, que va. Facebook estaría encantado de que lo hiciera, porque si lo ha hecho es para que la gente lo acoja y se lo ponga en su perfil en su afán de empatizar con los sentimientos de sus usuarios. ¡Ojalá fuera Facebook quien me lo impide!
En realidad, la que me impide cambiar mi foto de perfil es mi conciencia. Y ¡ojo! que no tengo nada en contra de quien sí que lo ha hecho. Cada uno tiene una manera de hacerse próximo a la gente para la que todo apoyo en este momento es poco frente a la irrupción que la barbarie ha hecho en sus vidas. Sin embargo, yo no puedo hacerlo. Mi conciencia me dice que hacer eso sería discriminar las muertes que han acaecido desde que todo esto empezó en países como Siria o Líbano. Eso no hace que no sienta en el corazón lo que ha ocurrido en Francia, y no quita que rece por las víctimas y los agresores. Sobre el terrorismo ya hablé en una entrada cuando ocurrió la masacre de Charlie Hebdo. Sin embargo, este ataque ha hecho reaccionar a la "masa social media". ¡Esta semana pasada mataron a 200 niños a quemarropa y no vi absolutamente nada! (miento, vi algo en los perfiles de aquellos que entregan sus vidas por difundir estas cosas). ¡¡¡Eran niños!!! Y nadie dijo nada. Ahora, nadie ha olvidado al niño de la playa que movió a fletar barcos de refugiados. La cantidad de atentados que se suceden en países de Oriente Medio y que no mueven nada nuestros corazones. Sin embargo, con este ataque todos nos hemos compadecido. ¿Por qué? ¿Por qué eran inocentes? ¿Por qué han sido muchos? En mi opinión, creo que no. Si ahora todos somos Francia y antes no éramos Líbano o Siria es porque tenemos miedo. Como ha pasado en París puede pasar en Londres, Berlín, Valencia... Si esto sirviera para que cada mañana pusiéramos "Noticias Siria" en Google y viéramos lo que ocurre allí para compadecernos y hacernos próximos a ellos... Pero seguro que no. Tenemos demasiado miedo. El terrorismo ha conseguido su finalidad: Asustar. Y eso se refleja en el estupor que ha causado este atentado frente a la indiferencia que causan los atentados que se suceden en los países que no son de los nuestros...
¿Cómo me puedo poner en Facebook el filtro de la bandera de Siria? ¿Y de Líbano? Ah no, esos no se pueden. ¿Acaso son muertes de segunda fila? ¿Son muertes menos importantes? Lo que hace el dinero... Unas vidas valen más que otras. Atrás queda la igual dignidad de los Derechos Humanos. Dignidad, concepto que sirve para expresar que la vida humana no tiene valor medible. Pues para la sociedad mediática sí lo tiene. La semana pasada los atentados terroristas también eran horribles, pero menos. Ahora que lo hemos visto cerca y nos es fácil empatizar con las víctimas solo podemos pensar en lo indefensos que estamos ante este tipo de terrorismo. Me parece que esto se recubre de un cierto cinismo que me pesa cada día más frente a la reacción que vivo.
Sin embargo, yo pienso seguir haciendo lo mismo. Seguiré rezando por las víctimas, por desgracia, sean del lugar que sean. Seguiré pensando que una vida del Líbano vale lo mismo que la mía. Y me atreveré a pedir que se piense un poco acerca de esto. Me atreveré a pedir a mis gobernantes que hagan un minuto de silencio por cada atentado que ocurra y del que tengamos noticia. Y me atreveré a pedir a los medios de comunicación que nos mantengan informados (vaya petición más absurda ¿no? ¿o no?), que den importancia mediática a lo verdaderamente importante: la vida humana. Ante la tristeza que nos inunda por la violencia terrorista del fundamentalismo, ojalá seamos capaces de dejar de endurecer nuestros corazones e intentemos hacernos próximos a quienes sufren el horror en sus vidas. Yo rezaré y haré lo que esté en mi mano para ayudar, y creo que todos podemos hacer algo por toda la gente que muere, sin hacer acepción de personas, valorando todas las vidas humanas como merecen, con dignidad.
Pienso igual que usted.Mi oración va por todos los perseguidos, del modo que sea, pero perseguidos, del lugar me es indistinto, el credo lo mismo. Es más, también rezo por los perseguidores y asesinos, porque cuando hacemos el mal, somos unos ignorantes que no sabemos dónde está la felicidad.
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