Y así es cómo pasamos de ser un número, a una mancha...
Pues sí, esta es la realidad. Los de por aquí, hemos pasado de ser un número (no personas, en lo que se refiere al reparto de ayudas para emergencias por COVID-19, con las que se pretendía alimentar a quienes tienen 0€ en ingresos), a una mancha en un mapa. Si se fijan bien, verán que somos el océano entre las playas de Teruel y Cuenca. Todo ello, por pertenecer al departamento sanitario de Llíria (cuando todo el mundo sabe que aquí, al hospital, se va a la Residencia de Teruel). Y sin embargo, seguimos en la fase 0: ni terrazas, ni misas... ni nada. Sin embargo, esto no va a importar a nadie. ¿Por qué? Porque "We are España Vaciada", y esto es un reflejo de lo que eso significa.
Para fotos, paseos, y comer, esto va muy bien. Para actos simbólicos y " de campaña" (voy allí y así parece que me preocupo por los que son pocos), también. Pero... ¿qué somos quienes aquí vivimos? Números. Y ahora, una mancha. Una mancha que nadie entiende, pero que está ahí.
Y lo entiendo. ¿Cómo va a saber Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado, Santiago Abascal... que el Rincón existe? No sé si lo saben, ni falta que hace, oiga. Pero lo que sí hace falta es que se inviertan todos los recursos posibles en "humanizar" la gestión en general; en atender lo particular, y no legislar a granel. Porque mientras que seamos números, habrá gente que se sobreentiende que come, pero no comerá. Y, habrán lugares en fase 0, que se sobreentienden en una situación complicada, pero con contagios 0.
Quizá el problema es una política de la foto y el postrero. Quizá el problema es que, en el sistema que tenemos, lo que importan no son las personas, sino los números. Quizá, el problema sea, que me desilusiona no pasar de fase. Sea como fuere, la realidad es que somos esa mancha entre Teruel y Cuenca que no pasa de fase. Ojalá, algún día, empecemos a ser personas para dejar de ser gente. Aunque igual es pedir demasiado que diferencien en lo concreto, a aquellos que miran por el "interés general".
Para fotos, paseos, y comer, esto va muy bien. Para actos simbólicos y " de campaña" (voy allí y así parece que me preocupo por los que son pocos), también. Pero... ¿qué somos quienes aquí vivimos? Números. Y ahora, una mancha. Una mancha que nadie entiende, pero que está ahí.
Y lo entiendo. ¿Cómo va a saber Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado, Santiago Abascal... que el Rincón existe? No sé si lo saben, ni falta que hace, oiga. Pero lo que sí hace falta es que se inviertan todos los recursos posibles en "humanizar" la gestión en general; en atender lo particular, y no legislar a granel. Porque mientras que seamos números, habrá gente que se sobreentiende que come, pero no comerá. Y, habrán lugares en fase 0, que se sobreentienden en una situación complicada, pero con contagios 0.
Quizá el problema es una política de la foto y el postrero. Quizá el problema es que, en el sistema que tenemos, lo que importan no son las personas, sino los números. Quizá, el problema sea, que me desilusiona no pasar de fase. Sea como fuere, la realidad es que somos esa mancha entre Teruel y Cuenca que no pasa de fase. Ojalá, algún día, empecemos a ser personas para dejar de ser gente. Aunque igual es pedir demasiado que diferencien en lo concreto, a aquellos que miran por el "interés general".

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