¿Por qué no soy feliz?

¡Qué pregunta tan trascendente y al mismo tiempo tan imbécil! Trascendente, porque no se puede responder con una línea (a menos que sea un "porqué no"); imbécil, porque preguntárselo solamente sirve para constatar y confirmar algo que se hace más presente en tanto en cuanto se tiene más presente. Sé que hace tiempo que no escribo en este blog, pero hoy he tenido esta pregunta muy presente. ¿Acaso porque yo no soy feliz? No, no es eso, porque a día de hoy me considero a mí mismo una persona feliz (se acabó el morbo). Sin embargo, me inquieta el hecho de que la gente a veces se hace esta pregunta, y esta pregunta quita la paz a mucha gente. Por eso, me animo a escribir estas líneas.

¿Que por qué? Pues porque muchas veces no hemos pensado lo suficiente qué es propiamente la felicidad. Hay una cierta tendencia a confundir la felicidad con la alegría, y viene a ser como el que confunde el entrecot con las patatas... ambos son comida, pero no son lo mismo (ni cuestan lo mismo). ¿De qué depende la alegría? ¿De lo que me ocurre? ¿De lo que tengo? ¿De lo que soy? Pues ciertamente la respuesta a esta pregunta es un tanto incierta. Hay para quien puede depender de lo que le ocurre, hay para quien de lo que tiene, hay para quien de lo que es... Hay gente que no está alegre porque se ha roto una pierna, hay gente que está alegre porque le ha tocado la lotería, y hay gente que no está alegre porque no es lo que quiere ser. La alegría, de hecho, es pasajera. Tan pasajera como dura aquello que la produce. Sin embargo, no deja de ser un sentimiento; intenso sí, pero sentimiento. Tan intenso que su mismo anhelo hace que anhelarla sea motivo de su alejamiento cada vez más grande. Podría decir que la alegría está sobrevalorada, pero no sería cierto. La alegría actúa como el combustible que modera nuestra cotidianidad. Ahora, no podemos hablar de la alegría sin hablar de su archienemiga la tristeza. Las palabras tristeza y alegría no tienen nada que ver, y es que una persona no puede "estar alegre" y al mismo tiempo "estar triste"; o estás de pie o estás sentado, pero las dos cosas al mismo tiempo no. La tristeza se contrapone a la alegría tanto o más que el blanco al negro. Otra cosa es vivir la tristeza con esperanza, pero de eso hablaremos luego. Lo cierto es que la alegría es pasajera, la alegría no dura toda la vida, la alegría como viene, se va.

Sin embargo, a mi juicio muchas veces esta alegría se confunde con la felicidad, y es aquí donde está la madre del cordero, nunca mejor dicho. Creo que es una confusión constante y que se repite a lo largo y ancho de la historia del lenguaje, porque el que es feliz sabe que puede estar triste sin dejar de ser feliz. Si la alegría la he comparado con un entrecot, la felicidad la comparo con un camino. Un camino en el que puedes comer entrecot o llevarte un canto en los dientes, pero el camino sigue. Un camino siempre puede tener obstáculos, incluso techo, pero hay camino. Si deja de haber camino, es que ya no hay camino. Puede haber una secuoya caída en medio del camino, pero si sorteas la secuoya el camino sigue. Este camino es la felicidad. Algo que avanza contigo en tanto que tú avanzas, que se descubre contigo en tanto que tú lo descubres. Pero esta felicidad de la que hablo, ¿de qué depende? ¿De lo que me ocurre? Demasiado breve ¿De lo que tengo? Demasiado efímero ¿De lo que soy? [...] Creo que aquí está el tema. Quién soy es la clave de la felicidad. Y, ¿cómo sé quien soy? Cierto es que mi biología me da algunas pistas acerca de quien soy, pero no sólo. Cierto es que mi pensamiento me puede desvelar algunos rasgos de mi personalidad, pero no es suficiente. ¿Quién soy? ¿Cómo lo descubro? ¿Mirándome el ombligo? Me parece que no. Mirándome el ombligo veré si está sucio o limpio, si tiene pelotillas o si está inmaculado, pero no quién soy. Dicen que la cara es el espejo del alma. ¿Alguien se puede ver la cara? Me parece que no. Y de hecho, cualquiera que diga "sí, en un espejo", que se relaje y piense en cuál es la cara que le parece más extraña: si la suya o la de quien ve cotidianamente. Ciertamente, quién soy no me lo digo yo a mí mismo, si no que lo descubro. Y ese descubrir se lleva a cabo en las relaciones que me descubren quién soy además de cómo soy o cómo estoy. En las relaciones es donde creo que se encuentra la clave de la felicidad. Mis relaciones me van a ayudar a descubrir quién soy, y dependerá de ellas y su calidad la clarividencia con que descubriré quién soy. Si descubro quién soy, de qué estoy hecho, entonces me pondré en camino hacia esa felicidad donde no se me añadirá nada, si no que se me desvelará quién soy yo, para qué estoy hecho. Sin embargo, no todas las relaciones me van a ayudar del mismo modo. Yo me puedo relacionar con los otros, con el Otro, con cosas, con recuerdos, conmigo mismo, con una piedra, con un trozo de plástico y microchips (no te rías que no es tan raro). En la medida en que mis relaciones respondan a mis anhelos más profundos podré ir caminando en ese camino que es la felicidad de mi vida en relación con la felicidad de los muchos otros que me acompañan; en ese camino que en realidad se convierte en un cruce de caminos similar a la trasera de un tapiz, llena de hilos entrecruzados.

Ahora, el que piense que sus anhelos más profundos se van a resolver en un entrecot o en un cheque... ¡la lleva clara! Con un poco de suerte, se resolverán si consigue sentirse amado y amar, pero eso cada día es más difícil, y no todo amor será capaz. De hecho, siento decir que la vida dice que no lo será casi ninguno... Pocas llaves quedan, y la llave maestra está guardada en un cajón.

Si alguien cree que hoy estoy un poco trasnochado, quizás acierte, pero lo cierto es que la felicidad es un tema tan importante que no me imagino porqué la gente ya no reflexiona sobre ella. Quizá porque la tristeza se ha llevado nuestra esperanza... Quizá porque la gente ya no cree en la felicidad y por eso se conforma... Quizá porque se cree que la felicidad es alegría y para lo que dura no vale la pena luchar por ella... Quizá porque hemos metido a Dios en un cajón.

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